
Señales de Autismo en Niños: ¿Cómo Identificarlas a Tiempo?
Como padres, observar el desarrollo de nuestros hijos es una experiencia maravillosa, pero también puede llenarnos de dudas. A menudo, la intuición de mamá o papá es la primera en notar que el desarrollo de su pequeño sigue un ritmo distinto al esperado.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición neurológica del desarrollo que acompaña a la persona durante toda su vida. Si bien los niños nacen con esta condición, las señales de autismo suelen hacerse evidentes entre los 12 y 24 meses de edad, cuando las demandas de comunicación social comienzan a ser mayores.
En Origami Centro de Desarrollo Infantil, sabemos que la detección temprana no busca «etiquetar» al niño, sino abrir la ventana de oportunidad de la neuroplasticidad para brindarle los apoyos terapéuticos que potenciarán su bienestar y autonomía.
Principales Señales de Alerta en la Primera Infancia
El espectro autista es muy amplio y ningún niño presentará exactamente las mismas características. Sin embargo, existen señales tempranas en la comunicación, el juego y la conducta a las que debemos prestar atención:
1. Desafíos en la Comunicación y la Interacción Social
- No responde a su nombre: Hacia los 12 meses, parece no escuchar cuando lo llamas, aunque sabes que su audición está perfecta.
- Contacto visual inusual: Le cuesta sostener la mirada al interactuar o tiene un contacto visual esquivo.
- Ausencia de atención conjunta: No señala objetos para mostrarlos ni sigue con la mirada cuando tú le señalas algo de interés.
- Pérdida de destrezas adquiridas: Dejó de balbucear, perdió palabras que ya decía o dejó de hacer gestos sociales (como decir «adiós» con la mano).
2. Patrones de Conducta y Juego
- Juego atípico o ausencia de juego imaginativo: En lugar de darle de comer a un muñeco o hacer rodar un carrito (juego simbólico), prefiere alinear los juguetes, girar las ruedas o enfocarse en partes específicas de los objetos.
- Dificultad ante los cambios: Muestra gran malestar o desregulación emocional severa (crisis) frente a cambios mínimos en su rutina diaria.
- Movimientos repetitivos (Estereotipias): Aletea las manos, camina de puntitas, se balancea constantemente o da vueltas sobre su propio eje (estos son mecanismos que utilizan para regular su sistema nervioso).
- Reactividad sensorial inusual: Tapa sus oídos ante ruidos cotidianos (licuadora, aspiradora), o muestra un rechazo extremo a ciertas texturas (ropa, alimentos, arena).
Mi hijo presenta algunas señales, ¿qué debo hacer?
Si identificas varias de estas características en tu pequeño, no entres en pánico, pero tampoco esperes a que «se le pase solo». El abordaje de «esperar y ver» está contraindicado en el neurodesarrollo clínico moderno.
El paso correcto es buscar la evaluación de un equipo multidisciplinario especializado (compuesto por un neuropediatra, psicólogo infantil y terapeutas del neurodesarrollo) que utilice pruebas estandarizadas (Gold Standard) como el ADOS-2 o ADI-R.
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Recibir una sospecha de TEA puede ser abrumador, pero no están solos. En Origami Centro de Desarrollo Infantil (San Borja), contamos con un equipo clínico empático y riguroso. Evaluamos el perfil único de tu hijo para diseñar un plan de intervención que respete su esencia y brinde herramientas de progreso para toda la familia. Puedes realizar el Test Gratuito de Evaluación de desarrollo (aquí)
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