Integración Sensorial y su relación con el desarrollo del lenguaje en TEA

Integración Sensorial y su relación con el desarrollo del lenguaje en TEA

Con mucha frecuencia, los padres de niños dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) acuden a consulta preocupados porque sus hijos no logran desarrollar el lenguaje verbal o porque su nivel pragmático y expresivo se encuentra por debajo de lo esperado para su edad cronológica.

Esta es una de las mayores preocupaciones familiares; sin embargo, en el camino terapéutico solemos pasar por alto un aspecto fundamental y basal: los componentes sensoriales y motrices necesarios para la adquisición del habla.

¿Por qué se conectan la integración sensorial y el lenguaje en TEA?

Cada vez adquiere mayor respaldo científico la neurobiología que explica cómo los desórdenes sensoriales relacionados con el TEA impactan las habilidades comunicativas.

Cuando hablamos de un trastorno o déficit en la integración sensorial, nos referimos a que los estímulos externos captados por nuestros sistemas primitivos no son debidamente codificados o descifrados por el Sistema Nervioso Central (SNC). Estos sistemas basales son:

  • Sistema Vestibular: Encargado del movimiento y el equilibrio.
  • Sistema Propioceptivo: Responsable de la conciencia corporal y la fuerza muscular.
  • Sistema Táctil: El receptor primario de alerta y protección.

Dado que las áreas cerebrales más afectadas en el autismo están estrechamente ligadas al procesamiento sensorial, el cerebro del niño puede experimentar, en ocasiones, el entorno como un lugar caótico o abrumador, dificultando que focalice su atención en los estímulos auditivos y visuales del lenguaje oral.

El lenguaje es movimiento: La base del procesamiento sensorial

El desarrollo del lenguaje no aparece de forma aislada; es una habilidad de la cúspide del neurodesarrollo. Se considera que el lenguaje es movimiento, por lo tanto, entra directamente en el dominio de las habilidades motoras y sensoriales.

Al combinarse con la interacción social, la maduración sensorial compone la base para que un ser humano sea capaz de integrarse con éxito a su sociedad o entorno próximo. Curiosamente, en la práctica clínica notamos que las fallas en la comunicación y el lenguaje son de los aspectos detectables con mayor facilidad, caminando siempre de la mano con conductas disruptivas o una baja interacción social.

¿Cómo afectan los estímulos visuales y auditivos en el autismo?

En el autismo, la recepción y el procesamiento de los estímulos visuales y auditivos del lenguaje pueden sobre estimular al niño con mucha facilidad, causando interferencias directas en la conducta. Por ejemplo, encontramos niños que:

  • Se tapan los oídos ante determinados sonidos cotidianos (hipersensibilidad auditiva).
  • No atienden al llamado de su nombre (pareciendo que no escuchan).
  • No regulan adecuadamente su tono de voz (se expresan a gritos o con susurros).
  • Emiten únicamente sonidos guturales o, en su defecto, no emiten sonidos.

Esto no significa que la totalidad de las dificultades del habla tengan un origen sensorial, pero sí actúan como detonantes o barreras en un alto porcentaje de casos.

Áreas del desarrollo interferidas por desórdenes sensoriales

La interrelación del desorden sensorial con otros aspectos del desarrollo infantil es crítica. Cuando el procesamiento sensorial falla, podemos ver interferidas áreas tan diversas como:

  1. Atención conjunta: Dificultad para atender al llamado y lograr el contacto visual.
  2. Autorregulación: Problemas de comportamiento, irritabilidad o dificultades al comer (selectividad alimentaria).
  3. Comunicación social: Afectación del lenguaje oral (el cual tiene un enorme componente sensorial y motor de base).
  4. Estados de alerta: Ansiedad, tensión constante o desconexión del entorno.

Por ello, es de vital importancia identificar si las conductas adaptativas o la ausencia de comunicación verbal que presenta el niño tienen como base un trastorno del procesamiento sensorial. Un diagnóstico diferencial oportuno permitirá diseñar el plan de intervención adecuado.

¿Debemos trabajar la integración sensorial junto a un Terapeuta Ocupacional?

¡Sí, definitivamente! El abordaje terapéutico debe ser interdisciplinario. Si organizamos los sentidos del niño a través de una sala de Integración Sensorial adecuadamente equipada, el proceso terapéutico en el área del Lenguaje será mucho más fluido, natural y efectivo.

Al regular el sistema nervioso, abrimos la ventana de aprendizaje del niño, permitiendo que los especialistas en comunicación e intervención clínica provean herramientas funcionales que el pequeño pueda absorber y generalizar en su vida diaria.

Escrito por:

Sixbel González

Terapista del Lenguaje

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